martes, 22 de abril de 2014

Carta a una mujer simpática

¡Hola corazón!

          ¡Pero qué bonita eres!  Nos conocemos por la cotidianidad de los almuerzos. Tú siempre detrás de la barra, en la cocina, mostrando la mejor de tus sonrisas. Luego una mañana cualquiera mientras comías, tuvimos una conversación espontánea y tu obsequio fue una croqueta. Me sentí abrazada por algo que me sale sin esfuerzo (y ese fue el detonante para escribir mi carta "un abrazo"). Otro día improvisado...nos vamos de ¡concierto! Bueno, solo te acompañé hasta la puerta porque mi viaje era otro. En el trayecto hablamos mucho, tanto...que por eso te escribo.

           Eres una mujer luchadora y entregada a la que mucha gente aprecia y estima. A veces el trabajo no es amable cuando los dueños solo valoran el dinero, que evidentemente no les satisface, porque son incapaces de recibir tu alegría y en vez de contagiarse...parece que en la rabia la rechazan y te aprietan...tal vez para no ver su propia amargura. No pueden entender que una persona sea feliz sin vivir para el dinero. Probablemente (entiendo yo) es como han crecido y lo tienen tan interiorizado que no se les ocurre ni cuestionarselo...porque si no, ¿quienes son ellos? y entonces eligen seguir sobreviviendo, en el circulo de lo negativo y la crítica. Allá ellos.

          Pero tú, eres ¡grande! chiquilla. Porque la simpatía que derrochas está contigo allí donde estás. Tristes se ponen aquellos que saben apreciarlo cuando te vas. Y todo este tiempo que las cosas se te ponen cuesta arriba...tú te mantienes al pie del cañón, con tu gran sonrisa y tus detalles. Un poquito de paella, un bocadillito de chistorra como a mi me gusta (ya no puedo trabajar sin ella, jaja). Yo te regalo esta carta porque es mi manera de agradecerte tus sonrisas y buen humor.  También están los clientes, te traen bizcochos, te aparcan el coche (en una calle imposible para encontrar aparcamiento), te regalan un móvil cuando el tuyo se murió, entran para saludarte, para que les contagies un poco de tu buen humor...es bonito, y un sinfín de detalles que están a nuestro alcance y nos hacen sentir queridos y unos con otros nos repartimos.

         Me alegra enormemente que así te sientas, que ames las cosas pequeñas, y que te des cuenta. Y vendrán tiempos mejores, o peores, pero lo que importa es el día a día de esos pequeños amores.

        Un placer conocerte, y que sepas que cuando me envías un vídeo de una mujer con sombrero porque te recuerda a mi, o abrazos y mil besos de una jirafa...siempre me hacen sonreír.

        Muchas gracias hasta aquí por lo compartido. Seguiremos viéndonos a diario e intercambiando buenos ratos. 

       UN ABRAZO DE ESOS QUE YA NOS HEMOS DADO

2 comentarios:

VERONICA dijo...

Muchisimas gracias por tu carta guapa!! La verdad es que lo has plasmado fielmente tal y como es!! Mi felicidad pasa por ver a mi entorno feliz aunque sea por un instante y solo me cuesta una sonrisa. El mundo esta fatal y yo no puedo arreglarlo pero intento que la minuscula parte de mundo que me ha tocado este lo mejor posible. Tu ya formas parte de mi mundo y colaboras a hacerlo mejor. Besos enormes

rescatadora de momentos dijo...

Verónica cada día compartimos un poco más y descubro una gran persona detrás de esa sonrisa. Desde entonces hasta ahora han mejorado algunas cosas...y todo por ser valiente, por dejar atrás el miedo, por atreverte contigo y confiar en ti. Recoges lo que sembraste a lo largo de tu vida...vuela corazón...vuela!! Aprendemos cada día. Un gran abrazo.

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